El papel de las familias en el Desarrollo del Talento de hijos e hijas

Por Marta Rodríguez Peso.

¿Alguna vez le has preguntado a tu hijo/a qué cree que se le da bien, cuáles intuye que son sus principales talentos y qué le motiva? ¿Alguna vez has inducido o guiado en ella o en él una autorreflexión sobre qué camino tomar y qué pasos dar en su vida?

Si la respuesta es afirmativa… ¡Enhorabuena! Siéntete bien porque estás invitando a tu hijo/a a profundizar en su autoconocimiento y mentalización. Ambas misiones son cruciales en nuestra función paterna y materna hacia su autorrealización. Aun así, aquí van algunas recomendaciones al respecto:

  1. “Escucha de forma empática y, si es el caso, procura que desmonte la profecía autocumplida que le hace sufrir”: Puedes ayudarle a enfrentarse a las dificultades personales y académicas, escuchándole con interés, haciéndole pensar acerca de lo que le está ocurriendo, sin imponer ni darle directamente la solución pero procurando que no mantenga pensamientos catastrofistas, no operativos, acerca de su rendimiento futuro (profecía “voy a suspender”, “no le caigo bien”, “me tiene manía”, “no se me da bien”…). Acompáñale con empatía en este proceso de maduración que conlleva enfrentarse a las creencias limitantes que todas y todos tenemos de vez en cuando.
  2. “Deja que cometa errores y relativiza el resultado”: Deja que cometa errores, sin sobreprotegerle, ayudándole a reconocer sus fortalezas y sus debilidades, aceptando sus propios límites, detectando los errores y convirtiéndolos en oportunidades para mejorar. Es crucial que seas un ejemplo a seguir, puesto que va a imitar lo que haces, no lo que dices que haces.
  3. “Quiérele de forma incondicional”: No condiciones la relación afectiva con tu hija/o en función de sus resultados académicos, deportivos… Es una de las claves para que se sienta cada vez más responsable de su propio aprendizaje, de su desarrollo y de los resultados que obtiene en su desempeño. Si depende siempre de tu aprobación o desaprobación, nunca se sentirá libre y preparado/a para desarrollar sus talentos.
  4. “Cuida lo más básico”: Procura que, por propia iniciativa, desayune correctamente, duerma las horas necesarias y realice ejercicio físico para que pueda rendir en su día a día. El autocuidado es un signo de madurez emocional.
  5. “Anímale a que practique relajación”: enséñale a relajarse a través de las técnicas de relajación que existen (Relajación progresiva de Jacobson, Entrenamiento autógeno de Schultz, Visualización, Mindfulness). Esto le permitirá disminuir los niveles de activación física, aumentando el bienestar psicológico, al estar muy presente en el aquí y ahora y tener la sensación de control sobre su vida. Conviene que practique relajación 10 minutos al día y, una vez que la automatice, podrá aplicarla cuando detecte niveles elevados de activación (antes de las sesiones de estudio, al terminar de estudiar, los minutos antes del examen, actividad o partido, etc.).

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